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Sufrida y trabajada victoria

CAI Huesca Cosarsa se estrenó con victoria y es quizá la mejor conclusión de un flojo partido en el que los errores fueron la nota dominante. Con un paupérrimo porcentaje de tiros libres (8 de 19) y un socavón en el rebote (25 por 36), la ansiedad consumió al equipo de Balaguer, que cuando fue a remolque se olvidó del juego en conjunto y salió a flote gracias a su encomiable espíritu defensivo y a dos acciones providenciales en el último minuto: un triple milagroso de un desaparecido Wyatte y dos tiros libres de Dani Rodríguez.

El conjunto peñista tuvo una buena puesta en acción. Aunque el Santa Pola tomó la delantera por medio de Romá Bas (2-5), la velocidad de los oscenses les permitió mantener el pulso y equilibrar el marcador hasta el empate a 12. Balaguer aplicó su filosofía en las rotaciones y un minuto antes de acabar el primer cuarto ya habían pisado la pista todos los peñistas, pero el más acertado era el americano Axton, que mantuvo un duelo anotador con Bas. Los errores en los tiros libres (1 de 6) frenaron la escapada peñista, que acabó el cuarto con la máxima renta (22-15).

 

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Pero como sucediera ante el Monzón, el segundo cuarto fue nefasto para los pupilos de Balaguer. Betrán estiró el marcador (24-15) pero los alicantinos firmaron un parcial de 0-11 que les dio la iniciativa (24-26). El técnico peñista ya había parado el juego con el 0-6 de parcial y lo tuvo que volver a detener cuando el marcador señalaba un preocupante 26-31 y los oscenses no encontraban la manera de atacar la zona 2-3 visitante. Balaguer recompuso su quinteto inicial porque la ‘pájara’ en ataque era preocupante, pero tampoco halló la forma de frenar la velocidad de su rival (29-35). No obstante, antes del descanso la diferencia se redujo a la mínima expresión gracias a un par de contraataques que dejaron el luminoso en 34-35. La irregularidad peñista le llevó a encajar un 12-20 en el segundo cuarto con dos baluartes como Ortega y Wyatte prácticamente ausentes y con Matalí en el banco por culpa de tres faltas demasiado rápidas.

 

Ortega anotó su primera canasta en el inicio del tercer cuarto, que se saldó con un raquítico 14-11. La debilidad en el rebote defensivo causaba estragos en la botella peñista (37-41) y en la contraria lo bloqueos no liberaban a los tiradores, con lo que anotar era un sufrimiento y el marcador se fue estancando.

 

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